
Su statu quo de reflexión y dependencia materna se ve alterado cuando su madre, luego de salir de un bar, sufre un accidente en automóvil producto del cual deberá pagar una considerable suma de dinero.
¿La solución? La inserción laboral de Ignatius, primero como funcionario burocrático en la fábrica de ropa del Sr. Levy y, luego, como vendedor de salchichas ambulante, circulando por los barrios más sórdidos de Nueva Orleans de fines de los 50, escapándose al cine de vez en cuando y comiendo salchichas todo el día.
Acompañan las peripecias de Ignatius un negro que se ve obligado a trabajar por menos del salario mínimo en un país racista y segregador (tomándoselo con humor y cierta resignación), un policía torpe que recorre la ciudad en busca de algún detenido para llevar a la comisería, un viejo fascista que corteja a la madre de Ignatius y una activista que busca crear el primer partido político a favor del sexo libre.
La Conjura de los Necios es una especie de Divina Comedia donde el destino del protagonista se desarrolla en medio de un infierno urbano, poblado por seres decadentes y torpes. Lo absurdo y exagerado de las situaciones las vuelven chistosas, pero al mismo tiempo muestran un matiz oscuro de un sueño americano en pleno desarrollo.
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