
Básicamente, Grooveshark es un sitio web donde se puede buscar música y programarla en listados que el usuario puede guardar y compartir. ¿La gracia? No es necesario descargar la música y hay prácticamente de todos los estilos. Esto permite que uno efectúe interminables listados que puede guardar en la red y reproducir en el momento que estime más conveniente: trabajo, fiestas, meditación, etc.
Otra gracia de este sitio es que es totalmente gratuito y mientras uno busca música no se interrumpe la reproducción de la lista de canciones. Además se pueden seleccionar los temas favoritos y compartirlos a través de Twiter, Facebook o vía mail. Otra característica fundamental es que permite incrustar tus listados en blogs y páginas web.
A diferencia de Spotify, que exigía instalar un software y residir físicamente en un país que tuviera un acuerdo legal con las industrias discográficas; o de Last FM, que realizaba búsquedas aleatorías en torno a un cantante o estilo musical (servicio por el que después empezaron a cobrar); Grooveshark no exige la instalación de ningún software, no tiene problemas con que residamos en latinoamérica y además es gratuito.
El lunes siguiente a ese fin de semana del asado, lo primero que hice fue inscribirme en Grooveshark y comenzar a crear los listados de mi radio imaginaria en línea. El dato ya está sobre la mesa, ahora sólo hay que utilizarlo y disponerse a disfrutar de la música del mundo.
Enlace: www.grooveshark.com
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