sábado, 5 de septiembre de 2009

Los Falsificadores

Los Falsificadores, Film, protagonista pinta mural en campo de concentración

Salomon Sorowitch es un judío ruso que se dedica a la falsificación de billetes. Eso hasta que cae prisionero de los nazis y es enviado a un campo de concentración, donde sobresale por sus habilidades técnicas en el dibujo.

Pronto los nazis lo reclutan para que ilustre sus "hazañas" y más tarde lo trasladan hasta un campo de concentración donde se gesta una de las tareas más extrañas planeadas por el régimen: una falsificación a gran escala de billetes y documentos británicos que pretendían hacer quebrar la economía del país enemigo.

Para la insólita tarea los nazis reclutan a un grupo diverso de judíos, entre los que se cuentan banqueros, tipógrafos y artesanos, los que son encerrados en la llamada "jaula de oro", donde obtienen algunos privilegios en relación a los martirios constantes a que eran sometidos los otros judíos.

La cinta funciona muy bien en el desarrollo del personaje principal, un hombre que se desmarca, en parte, de la causa judía e intenta sobrevivir en base a sus habilidades artísticas, primero, y luego técnicas, para ganar días de vida y así hacerse un espacio en medio del infierno.

También es potente la discusión que se genera con otros judíos que intentan sabotear el montaje industrial de billetes falsos creado por los funcionarios de Hitler, cuando una de las pocas vías para su sobrevivencia pasa por colaborar con sus captores.

La trama de la película mantiene todo el tiempo la tensión y despliega la complejidad de tomar ciertas decisiones que se alejan de una línea idílica del buen comportamiento y se compromenten con relaciones más realistas y oscuras. Como cuando la mujer que acompaña a Salomon afirma que es un artista del dibujo y él le señala que mucho mejor que ser dibujante, es aplicar esta técnica en un bien que da muchos dividendos en muy corto plazo: la creación de dinero.

sábado, 15 de agosto de 2009

Enemigos Públicos

Film Title: Public Enemies
Film Title: Public Enemies
Johnny Depp

Cuando salí del cine las luces de la ciudad se distinguían como destellos rojos y amarillos bajo la lluvia. Un poco mareado por el cambio entre la sala y la calle, veo a un grupo de personas esperando la micro mientras el viento les hace bajar la mirada y refugiarse en sus abrigos.

Casi no hay locomoción. La única micro que pasa viene repleta de gente. La puerta se abre y me subo. Una vez arriba me cuelgo del pasamanos y pierdo la vista entre los vidrios empañados y los rostros impávidos de los pasajeros.

En el cine acabo de ver la película Enemigos Públicos, protagonizada por Johnny Depp, Cristian Bale y Marion Cotillard. La historia se centra en la vida de un ladrón de bancos, Jonh Dillinger, en el Estados Unidos de los años 30. El personaje es una celebridad en medio de la crisis financiera, logrando captar la atención de la prensa y buena parte de la población.

Detrás de él va un equipo de policías recién creado para hacer frente al crimen organizado y la corrupción existente en las autoridades locales. Entre sus métodos para obtener información están la intervención telefónica, la tortura y la extorsión.

La mayoría de la trama ocurre en la ciudad de Chicago, donde la pareja de Jonh tiene su hogar y es constantemente vigilada por la policía. La fotografía de la cinta a veces realiza guiños a una estética de comics, con mucho primer plano al rostro de los protagonistas y sus diferentes expresiones.

La música de Billie Holiday es sintonizada un par de ocasiones por el protagonista, dando un tono melancólico y fatal a la suerte de los amantes y al sueño del último golpe antes de volar hacia Cuba, Brasil u otro país sudamericano.

Mientras la micro transita por la ciudad sigo mirando las expresiones de los pasajeros, el vapor que sale de sus bocas, los pelos humedecidos y sus miradas en tránsito. Afuera los postes iluminan la lluvia y tiñen de amarillo el pavimento.

Un poco antes del supermercado me bajo con un grupo de personas, cruzo la calle y camino rápido hasta el bar Pajarito. Dentro del local queda sólo una mesa. Me siento, pido una cerveza y espero a que llegue mi señora.

domingo, 26 de julio de 2009

La misteriosa llama

La entrada

La reconstitución de la memoria en base a fragmentos de la industria cultural, apuntes de infancia, muebles viejos y fotografías puede ser una actividad atractiva para quienes se sienten atraídos por cierta melancolía hacia el pasado.
Al visitar la casa de mi abuelo, pasear por los pasillos con reproducciones de Los Caprichos de Goya, ver su oficina repleta de libros y carpetas, para luego recorrer los senderos rodeados de flores y arbustos que llevan hasta la piscina de piedra (hoy llena de ramas y tierra) en un sector de Puente Alto que actualmente está rodeado de centros comerciales, cines y locales de comida rápida; es inevitable no sentir algo especial en el aire, fijarse más en un detalle que en otros y volverse algo más contemplativo.
Esas mismas evocaciones son la que Yambo, el protagonista de "La Misteriosa Llama de la Reina Loana", realiza en el pueblo de Solara, buscando entre la habitaciones de la casa de su abuelo. Sólo que él ha perdido la memoria y sus recuerdos no se remotan a fines del siglo XX en Chile, sino a una Italia fascista de mediados de siglo.
El ejercicio de búsqueda y lectura de libros, cuadernos y revistas permiten encontrar algunos lugares comunes con la historia de cada uno, pero además de ciertas citas puntuales (la biblia, Mickey Mouse, Don Bosco, Julio Verne y Fantomas), la búsqueda y la evocación inevitablemente permiten reconstruir otros momentos extraviados en la memoria.
En mi caso, cuando Yambo se encuentra con unas ilustraciones sobre las diversas formas de tortura y señala que de niño volvía a ellas de manera frecuente, atraído por la brutalidad de las imágenes, yo evoco una Biblia ilustrada en colores, donde aparecía una imagen del diablo volando sobre el fuego con el cuerpo rojo, los cuernos en su frente, la cola por su espalda y el tridente en la mano.
Así mismo, recuerdo esas tardes tranquilas y solitarias en casa de mis padres en la ciudad de Punta Arenas, cuando a veces me dejaban sin televisor, y yo me volvía hacia los estantes del comedor y me sumergía en las ilustraciones de diversos libros. Mis favoritos eran los dibujos de los aviones de guerra de la Enciclopedia empastada, las ilustraciones del fondo marino en dos tomos especiales de la revista Time y, como no mencionarlo, mi primera aproximación al desnudo femenino en la reproducciones de las pinturas de Renoir.
Pero también estaban los textos escritos. Jamás podré olvidar las vacaciones de invierno, cuando yo iba en el tercer año básico del Instituto Don Bosco, y mi mamá me leía "Papelucho en la Clínica" mientras por la ventana se veía caer la nieve en el Cerro Primavera. O todas las veces que leí "El Fantasma de Canterbille" o los libros de la colección "Elige tu Propia Aventura".
A medida que el protagonista de la novela de Umberto Eco reconstruye los lugares comunes de su historia, inevitablemente avanza desde la infancia hasta la adolescencia, reflexionando ante la propaganda oficial del régimen de Franco y la construcción de una identidad (rescatada en apuntes) que se distancia de los los textos que le enseñaran en la escuela.
Si bien a veces predomina el análisis semiótico de ciertos productos culturales propios de Italia, la historia no pierde su atractivo, principalmente como ejercicio replicable para volver a los recuerdos del pasado y rescatar algunos detalles cotidianos de nuestra propia infancia, dejándonos sorprender por algunas imágenes que dábamos por olvidadas.

domingo, 14 de junio de 2009

Quémese después de leerse

El título es como una instrucción sacada de una tira cómica o un capítulo del Inspector Gadget. La gráfica del afiche y la presentación mantienen esa estética. Los personajes parecen caricaturas dentro de una comedia postmoderna, donde los organismos de inteligencia y sus antiguos antagonistas se dibujan como burocracias torpes y carentes de sentido, al menos respecto a los argumentos que antes surgían de la llamada guerra fría.

La gran motivación, del que podría ser el único personaje con un fin superior, consiste en conseguir el dinero para efectuarse una cirugía plástica que no cubren los seguros de salud norteamericanos y que, de acuerdo a su interpretación, le impiden acceder a la ansiada pareja vía internet.

Ella no se da cuenta que su jefe, un perdedor, como ella misma lo define, efectivamente se siente atraído por ella.

Es más onírico y embriagante soñar en las infinitas posibilidades de internet y la ciencia que aterrizar en las imperfecciones de un mundo real, con personas de carne y hueso, un poco gordas, un poco calvas, demasiado delgadas 0 un tanto nerviosas e inseguras de sí mismas.

El jefe y la empleada con ansias de un cuerpo nuevo se desenvuelven en un gimnasio, una pequeña empresa hasta donde llega por error un CD, el que es recogido por el encargado del aseo y entregado a un personal trainer, quien al abrirlo descubre una serie de archivos y datos de la CIA que hacen estallar su imaginación respecto al dinero que podrían obtener si sobornan al ex agente al que se le extraviaron.

De ahí en adelante los hechos se van sucediendo en forma vertiginosa, los personajes corren tras sus objetivos, en tanto va quedando al desnudo la fragilidad de las personas que se mueven en este mundo hiperconectado, donde la imagen desplaza la sinceridad y el individualismo se transforma en el centro concertado de las acciones.

Poner todos esos elementos sobre una trama divertida y sin sentido, con personajes hilarantes, sin mucho diálogos, pero con críticas certeras al gobierno de Estados Unidos (particularmente la era Bush), la vuelven una película que permite descubrir en esas caricaturas trozos de uno mismo o quizá de algunos de aquellos personajes que rondan por este Chile hiperventilado, con titulares de H1 N1, deslealtades partidistas y profesores enfurecidos. Donde las cosas ya no parecen tan claras, salvo por el interés común de alcanzar una tajada mayor de una torta de recursos que aquí, en un país subdesarrollado, no alcanza para todos con el mismo piso común de dignidad.

Quémese después de leerse es una buena oportunidad para reírnos del mundo en el que vivimos, sin dejar de ver que hay muchas cosas que definitivamente están mal, que son varios los ejes que están puestos fuera de sitio y que, por suerte, hay gente dispuesta a contarlo de una manera muy particular (al estilo de los hermanos Cohen) y sin perder el sentido del humor a pesar de la brutalidad de los hechos.


domingo, 7 de junio de 2009

El llamado del párpado y el regreso a Yoga

El Gato del Cerro Concepción 01


Junio 2009. Ya han pasado varios meses desde que el año laboral comenzó y un par de semanas de uno de los sustos más grandes que he tenido en el último tiempo, debido a un accidente donde mi esposa (suena muy de grandes), se ronció en el vehículo y fue a dar contra un poste frente al Hotel Sheraton de Viña del Mar a las 7 de la mañana del 20 de mayo.

Por suerte, luego de las ambulancias, camillas y vendas no quedó nada más que un temor que se va apagando a medida que pasan los días y volvemos a nuestra vida normal.

Sin embargo, como un aviso involuntario de la carga laboral, el susto pasado y la cantidad de cosas que uno hace en el día, en forma tímida, mi párpado izquierdo comenzó a temblar esporádicamente.

Entonces, cada vez que alguien me preguntaba alguna cosa particular, o yo mismo me acordaba de una tarea pendiente, el párpado me indicaba que algo no estaba muy bien y que, al parecer, estaba entrando en una etapa de estrés.

Cuando mi cuerpo intenta comunicarse con mi mente a través de este tipo de expresiones, trato de tomarlas en serio, reduciendo la velocidad de mis acciones y la intensidad de mis actos cotidianos.

Ya sin auto (o en un estado imposible de utilizar), trabajando jornada completa en la Universidad de Playa Ancha y con la condición delicada de Macarena , consideré que llegó el momento de cambiar la rutina gimnástica de Viña del Mar, por las clases de Yoga en Valparaíso.

Así fue que el miércoles volvimos a la sede en Valparaíso de la red GFU, nos inscribimos y asistimos de inmediato a nuestra primera clase.

Lentamente, mi párpado se fue aquietando.

El golpe de gracia para tranquilizar mis impulsos nerviosos fue comer junto a mis compañeros de trabajo una chorrillana de dudosa reputación, pero estimulante sabor, en el casino del Estadio de Playa Ancha, un masaje de 20 minutos que me dieron el día viernes luego de terminar mi jornada laboral, dos horas y media de yoga junto a Macarena y medio litro de cerveza con un sandwich gigante en un restobar de Valparaíso llamado "La Vida en Verde".

Luego de ese pack de autocuidado, el párpado y mi cuerpo en general simplemente descansaron y se alejaron de las distintas preocupaciones cotidianas. Me sentí mucho mejor y dormí muy, pero muy profundo.

Me divierte trabajar, tener desafíos, metas y esas cosas. Pero es muy necesario no olvidar que nuestro cuerpo y las personas que nos rodean son fundamentales para nuestro bienestar.

Y si a veces se nos olvida, o nos concentramos demasiado en los deberes de la pega, hay que saber darse cuenta de que podemos estar errando en la intensidad de energía que enfocamos para ciertas cosas en desmedro de otras.

Por suerte nuestro cuerpo se expresa al respecto. Sólo hay que saber escucharlo.

sábado, 23 de mayo de 2009

Antonio Quintana, un imprescindible


Al ver las fotografías de Antonio Quintana dan ganas de pararse y salir con cámara en mano a captar imágenes de esas situaciones cotidianas que nos acompañan mientras viajamos en una micro, caminamos por una calle o vamos de compra a la Feria (así con mayúscula, como la institución horizontal, popular y contemporánea que se mantiene por años de años, en silencio, pero firme ante supermercados, malls y multitiendas).

Ver Valparaíso y Chile desde la retina de Antonio nos permite viajar a un mundo en blanco y negro, donde las cosas en política eran claras, las clases sociales marcadas y el sujeto popular, objeto de un discurso que lo enaltecía como sostén de la riqueza chilena. Asunto que Quintana, más allá de su militancia política, logra retratar con maestría.

La altivez del niño que vende diarios (Canillita, 1946), la estampa de los hombres viendo pasar el tiempo sobre su sandalias y bajo sus ponchos (Día Domingo, 1959) o la mirada al horizonte del obrero que controla una grúa al aire libre (Operador de Grúa, 1938); son claros ejemplos de la capacidad del fotógrafo para retratar la realidad desde una mirada respetuosa y maravillada de la vida cotidiana, pero particularmente del mundo popular.

Además, por su formación profesional como químico, Quintana se caracterizó por experimentar diversas formas de revelar los negativos, así como utilizar distintos soportes, entre los que se destacaron unas gigantografías donde aparecen retratadas las manos de distintos obreros y trabajadores de Chile. De hecho, una de estas fotos fue la portada del álbum de Víctor Jara llamado "Pongo en tus manos abiertas".

Las imágenes de este maestro de la fotografía llaman a movilizarse. Y eso fue lo que sentimos con un grupo de amigos cuando nos aproximamos a este personaje a través del ramo de fotografía de la carrera de periodismo. Humildemente tomamos nuestras cámaras heredadas de nuestros padres (en mi caso un Yashika de los años 70) y partimos a retratar cerros, calles y personas del puerto de Valparaíso, sólo que en los años 90, cuando sólo nosotros (y algunos más) aun veíamos las cosas en blanco y negro.

Diez años después, esas fotos se ven lejanas y claras, como las ideas que las movieron y los referentes que las formaron a la distancia. Entre ellos, Antonio Quintana, un imprescindible.

domingo, 17 de mayo de 2009

La Deuda


Hace varios años, en un ciclo de cine de la Universidad Valparaíso vi un extracto de Plan Z. En él un grupo de amigos se reúne a discutir sobre política. Todos hablan contra el sistema, lo injusto del neoliberalismo, todas las acciones que se deben realizar para que de una vez por todas triunfe algo similar al socialismo, etc... Hasta que hace ingreso a la habitación una mujer de delantal a cuadrillé (de esos que venden en el Unimarc al costado de las cajas) y retira o repone vasos; entonces todos guardan silencio. Una vez que ella se retira, todos vuelven a hablar al unísono sobre las reformas y las revoluciones necesarias para cambiar la sociedad.

La deuda, el último libro de Rafael Gumucio, y el primero que escribe en tercera persona, se hace cargo de ese silencio y lo prolonga en murmullos y reflexiones personales que explotan administradamente cuando, por esas cosas del destino, la máquina cómoda de los Fondart y las creaciones culturales montada por un productor de cine, es saboteada por un contador buena onda, quien de un día para otro se lleva toda la plata de la empresa. Y como si fuera poco, vuelve tres años después y deja a la luz unas facturas que delatan triangulaciones del productor con ministros de estado para obtener recursos para las campañas políticas del periodo.

Fernado, el protagonista de este relato, es un chileno emergente que viene desde Macul. Con esfuerzo consigue becas que le permiten realizar sus estudios superiores en la Pontificia Universidad Católica, donde conoce a Fernanda; joven virgen y acomodada, con quien se casa, logrando junto al título universitario un ascenso en la escala social que le permite afianzar redes y lograr un relativo éxito. Esto hasta que Juan Carlos, un hombre de clase media sin la fortuna de Fernando, opta por robarle y desaparecer del mapa.

La deuda es un libro rápido de leer, en lenguaje coloquial y con citas chilenas que lo vuelven divertido. La historia es atractiva, aunque a veces peca de estar muy sociológicamente construida o descrita. A ratos el pensamiento del autor florece con demasiada transparencia en los personajes, poniendo un tema que no es nuevo en la generación de Gumucio y que a veces se vuelve un poco reiterativo: el origen social, la culpa y el arribismo.

Hace pocas semanas, cuando se publicaron los sueldos de asesorías en diversos organismos del Estado, apareció el nombre de Gumucio asociado a la subsecretaría de transporte. En la entidad el escritor aporta "frases e ideas" por la no despreciable suma de $700.000 mensuales, de acuerdo a lo consignado por The Clinic, medio en el que colabora como columnista.

Visto de esta manera, la forma de volver rentables las arcas personales vuelven muy tenues las líneas entre lo lícito y lo ilícito y, efectivamente, se prestan para generar cierta clase de remordimiento o vergüenza en quien por formación u origen social, sabe que el dinero no se consigue tan facilmente en otros sectores sociales.

Para terminar, una cita de la columna de Rafael Gumucio en el mismo The Clinic en el que se publica parte de su ingreso mensual:

"Más que nunca Chile se divide entre quienes aprovechan de las desigualdades y los que intentan cambiarlo, aunque sea porque intuye de manera egoísta que el crecimiento y la prosperidad es imposible en un país de inquilinos que mienten y patrones que no necesitan siquiera aprenden a mandar. Chile no podrá salir del subdesarrollo si reparte sus ingresos de manera subdesarrollada. Una clase media que sabe que por raza, por barrio, por educación, está excluida de mandar, es una bomba de tiempo. Una bomba que ni siquiera necesita estallar, que está haciéndolo todos los días, a través de un mutuo saboteo sin fin, de un fomento sin igualdad a todo tipo de mediocridades".

lunes, 4 de mayo de 2009

Mad Men


Mad Men transita por la vida cotidiana de hombres y mujeres que trabajan, fuman y beben en una agencia publicitaria de Nueva York durante los años 60. En cada capítulo suceden acontecimientos que estos personajes escuchan por una radio o un televisor en blanco y negro. La campaña de Nixon, la muerte de Marilyn o la crisis de los misiles son comentados en el ascensor, mientras se mira a una secretaria o mientras se saca la vuelta en la oficina.

En el trabajo los hombres -y una mujer que lentamente ha ascendido hasta el puesto de redactora- discuten sobre diversas propuestas para variados productos de consumo e inician las asesoría publicitaria a las primeras campañas políticas.

En el pasillo las secretarias filtran llamadas y visitas a creativos, diseñadores y productores; quienes a su vez les devuelven alguna mirada o comentario con intentos de seducción.

Algunos cuadros memorables de la serie:

1. En la oficina: Se cae un avión de American Airlines. En el accidente fallece el padre de uno de los ejecutivos de Sterling Cooper. La compañía aérea está en conversaciones con la agencia para mejorar la imagen tras el accidente. Como una forma de demostrar compromiso, la agencia deja a cargo de las transacciones al hijo de la víctima del accidente, quien se encarga de negociar con la Aerolínea.

2. En la cama: Una secretaria está en la cama junto a su novio e intenta seducirlo. En un gesto un tanto tímido se sube encima de él, quien la rechaza y la increpa por ser demasiado osada. Al otro día la secretaría le presenta su novio a unos de sus jefes. Tras la presentación el novio la lleva hasta la oficina de su jefe y la viola.

3. Ante los clientes: Kodak solicita que se elabore una campaña para un nuevo producto. Don, el protagonista, crea una propuesta en la que incluye fotografías de momentos íntimos de su familia y la ofrece como una propuesta publicitaria basada en la emotividad a los ejecutivos de la compañía.

Actos como este suceden en el silencio de imágenes limpias y con colores vivos, donde no existe música de fondo (salvo excepciones) y los personajes se desenvuelven con naturalidad, asemejándose un poco a la vida real, pero con ciertos matices de exageración que bordean entre lo dramático y lo sarcástico.

Hace poco tiempo Los Simpsons hicieron una breve parodia citando a Mad Men. En el breve capítulo llegan tres protagonistas a la casa de Homero (por supuesto fumando) y le solicitan que asesine a un listado de artistas que insisten en cobrar el derecho de autor por aparecer en piezas publicitarias. Dicho esto, Homero comienza una carnicería en la que asesina a Prince y otras celebridades que luego bajarán desde el cielo para cobrar venganza.
Mad Men es ideal para aquellas personas que disfrutan de la publicidad o que se interesan por temas asociados a la comunicación estratégica. Además, la serie muestra una aproximación a la familia norteamericana de los años sesenta, incluyendo temas como los roles de género, la homosexualidad y la consolidación de la sociedad de consumo; siendo atractiva para aquellos telespectadores que disfrutan de hacer lecturas sociológicas de una manera didáctica y con guiones que no permiten despegarse de la pantalla.









sábado, 25 de abril de 2009

Sinfonía otoñal en el Cerro Placeres


Es sábado por la tarde, la ciudad está a oscuras y una brisa fresca nos recuerda que es otoño a pesar del día caluroso. Mientras caminamos con Macarena, bajando por el Cerro Placeres, me es inevitable estornudar reiteradamente y sentir mis ojos irritados. Eso me recuerda el cambio de temperaturas y mi ausencia a la consulta de mi doctor broncopulmonar.

La Universidad Santa María nos recibe con su arquitectura medieval (o así al menos lo imagino), con luces ténues y amarillentas. En el hall compramos un par de alfajores para endulzar la espera e ingresamos al aula magna. Mientras saboreo mi alfajor con un suave sabor a naranja intento distraer a mi alergia para no estornudar en medio de la presentación de la Orquesta de Cámara de Chile.

Finalmente se apagan las luces, se instalan los músicos y entra flamante Juan Pablo Izquierdo, vestido en un traje de pingüino y con su cabello canoso, camina erguido y se instala delante de la orquesta.

Luego de un breve aplauso comienza a fluir la música en esa mágica convinación de instrumentos diversos, partituras e intérpretes. Es ahí cuando empiezo a divagar entre los rostros concentrados de los músicos y sus movimientos meticulosos, algunas de las cosas que he hecho durante la semana y, de a poco, comienzan a aparecer otras imágenes más oníricas. Así fue que la sinfonía N°4 de Féliz Mendelssohn empezó a llevarme hacia paisajes imaginarios, donde el agua fluía al ritmo de las melodías o estallaba junto con los bombos y violines... Luego la música parecía arrancada de una película de cine mudo, donde los cuadros sucedían ambiguos y la tensión y la felicidad corrían al ritmo de los instrumentos, casi hasta convertir a los músicos en proyectos de dibujos animados donde Tom y Jerry podrían aparecer corriendo en cualquier momento.

Después vinieron los aplausos, el silencio de Juan Pablo y la entrada de Svetlana Kotova, una pianista rusa que desde 1991 vive en Chile y se dedica a coordinar la Temporada de Ópera Internacional del Teatro Municipal de Santiago.

Con el protagonismo del piano, incluso más allá de las órdenes del director, quien le daba la espalda a Svetlana, las imágenes evocadas se diluyeron en un sentimiento de intimidad al borde de las lágrimas. Ahí recordé nuevamente a mi amigo Makuc, quien en su práctica de periodista merodeaba en estas presentaciones haciéndole entrevistas a los músicos destacados. Luego recordé los amaneceres en la casa de la calle Dinamarca en el Cerro Cárcel; la luz atravesando el ventanal y abajo la ciudad de Valparaíso, aguardando con todas las sorpresas y pesadillas que nos tenía preparadas. Finalmente el momento de mayor soledad que he tenido en mi vida, sobre la cama de mi hogar, desvordado en lágrimas y con las manos en el rostro.

Por suerte el piano y la orquesta posibilitaron, con su ritmo más alegre, la nueva salida del sol, la puerta abierta de la casa en calle Dinamarca y mis pasos alejándose hacia un nuevo horizonte de sueños y paisajes inexplorados. En compañía, por supuesto, de Macarena.

Una vez que el piano quedó en silencio y los aplausos se apoderaron del aula magna, sólo me quedó tomar la mano de Macarena, entregarle una sonrisa y darle las gracias por permitirme compartir con ella un momento tan especial.

Finalmente volvimos a las callejuelas con luces irregulares y amarillentas para tomar el camino cerro arriba, pasar por Plaza la Conquista, comprar un fogaza en la Panadería Arauco y volver a casa para comerla con una sopa de mariscos Maggi... Mientras resonaban todavía en mi cabeza las imágenes evocadas por la sinfonía N°92 de Franz Joseph Haydn y las manos maravillosas de esa mujer rusa extraviada en esta larga y angosta faja de tierra. Por cierto estornudé en reiteradas ocasiones mientras regresábamos al hogar, situación que por suerte no sucedió en el concierto.

sábado, 11 de abril de 2009

En busca de un lugar


El Jardín de al Lado cuenta la historia de una pareja de exiliados chilenos en España, su relación como familia y la forma en que sobrellevan una vida que en algún momento gozó de elevados sueños y luego se transformó en una serie de rutinas distantes, tanto a nivel personal como social.


En la contra tapa del libro se señala que este título se publicó cuando José Donoso volvió de Europa a fines de los ochenta.


El protagonista de la historia alguna vez soñó con ser parte del boom latinoamericano de literatura, sin embargo su única novela escrita hasta el momento peca de ser muy autoreferente. El texto es rechazado por una crítica literaria encargada de definir, en el viejo continente, quien era quien en el listado de autores latinoamericanos.


Finalmente, los protagonistas del relato bajan un poco las expectativas sobre sus vidas, como consecuencia de lo vivido en la realidad. Pero al mismo tiempo esta disminución de exigencias les permite descubrir que a veces la felicidad, o algo parecido, está más cerca de lo que se podría esperar.

martes, 10 de febrero de 2009

Para partir, lo que nos mueve


A poco más de un mes para casarme, las circunstancias me han hecho dar un vistazo hacia el pasado. Metros antes del altar, desde la puerta de la parroquia y en dirección hacia atrás, se acumulan los recuerdos y las miradas de una vida.

Hacia delante la esperanza y el regocijo de sentirse haciendo las cosas bien. Independiente de las formalidades, más allá de las columnas de la iglesia, diviso un futuro construido por nuestras propias manos, donde Macarena y yo apostamos por estar una vida juntos.

En el camino florecerán risas, complicidades y desafíos. La vista fija en el firmamento antes de volar alto, los dos tomados de la mano, con una sensación de vértigo en el estómago y una sonrisa en el rostro.

Continuará el esfuerzo individual por seguir descubriéndonos día a día, darnos espacios para crecer, reflexionar y seguir cambiando.
Y cuando esto nos sucede, la emoción de dar una gran paso en la vida nos invade el alma. ¡Dan ganas de compartirlo, bailar y gritarlo!. Uno no puede quedarse dormido, los sentidos se avivan, la mirada se afina, los colores brillan más fuerte y es imposible no comunicarlo.

Llamamos a los amigos y los familiares, los invitamos a una gran fiesta y todos celebramos la felicidad de estar juntos, recordando a los que no están y aprendiendo de la lección de su partida que cada minuto es precioso y es necesario compartirlos.

Pero junto con la fiesta y el regocijo de inicar una nueva etapa de nuestra vida, me surge esta necesidad de seguir viendo el entorno, ejercitar la capacidad de sorpresa y lanzarme a escribir o retratar aquellos aspectos de la vida que nos parecen dignos de compartir con las personas que queremos, pero también con aquellas otras personas, que como uno, hoy construyen su vida diaria en los distintos lugares del mundo, en forma anónima y por sobre todo humana.

Sobre esta vida cotidiana, con cierta mirada de provincia y aires porteños, se trata el presente blog. Su nombre lo recuperé de una publicación que edité un par de veces en mi vida universitaria y que tenía por objetivo ser un puente para concetarme con otros a través de la lectura y la fotografía.

Esa publicación ya no la fotocopio ni la vendo en las micros, pero su nombre me recuerda ese algo urbano, transitorio y sensible que vivimos a diario.

De esa necesidad de comunicar debieran brotar los futuros textos que vayan dando vida a este blog llamado "Pasajero de Micro".

Adelante.

jueves, 5 de febrero de 2009

Qué pasa, Che




Hace unos días fui a ver la película "Che, el argentino". La cinta relata la experiencia de Ernesto Guevara, su relación con Fidel Castro y cómo surge el vínculo con el proceso de la revolución cubana.
De la figura del guerrillero que se presenta en el film me gustaría destacar algunos conceptos morales más que cinematográficos. Previo a eso, señalar que la actuación de Vinicio del Toro es muy buena, la narración de la película a veces parece más propia de un documental y la duración, si bien para algunos puede ser excesiva, para mí anduvo bastante bien.

Respecto a la moral de la figura presentada, me gustaría destacar tres conceptos que me surgieron durante la proyección de la película: fe, educación y constancia.

La fe en un objetivo superior, pensado para obtener la felicidad y el bienestar de la comunidad, redistribuir las riquezas y hacer justicia. La fe en la capacidad del hombre para construir su propia historia, haciéndose cargo de todos los integrantes de la sociedad. Dando prioridad a la dignidad de las personas y enfrentando a quienes menoscaban la integridad de los pueblos.

Vivir reflexionando y aprendiendo. Escribir un diario que relate las acciones que efectuamos tras nuestras creencias, la evaluación moral de los métodos utilizados y la búsqueda constante de nuevas herramientas para crecer como personas. Pero junto con aprender en la acción cotidiana, tener la capacidad de compartir estos conocimientos y a la vez aprender de la experiencia del resto de las personas que nos rodean.

Dar el primer paso y luego continuar caminando. Una vez que sabemos donde queremos llegar, embarcarnos y luchar para ver cumplidos nuestros sueños. Saber esperar en los momentos difíciles y aprender a reaccionar ante las oportunidades de manera oportuna.

Lo terrenal. Las armas, las negociaciones con los poderes locales y las influencias de potencias políticas suelen desvirtuar los conceptos recién mencionados. De ahí la trascendencia de la figura y la historia del Che Guevara. Pues su lucha fue ir construyendo sueños, para que luego otros los administraran. Esa es su principal fortaleza, pero también una gran debilidad si queremos saltar de la filosofía a las acciones cotidianas.

Creo que aproximarse a la vida de este personaje y sus ideales, a través de una buena actuación y una buena puesta en escena, son una gran oportunidad para reencontrarnos con creencias un tanto empolvadas, pero más que necesarias para hacer frente a un mundo cargado de indiferencia e instantaneidad.

Lástima que la película haya estado sólo una semana en cartelera. Pero lo sabemos, así es el mercado... de todas maneras, pronto vendrá el DVD.